2026-03-31 · Por Robert Katona
Nearshoring a México en 2026: qué cambió y qué no.

Conclusiones clave
- México captó una cifra récord de 23.6 mil millones de dólares en inversión extranjera directa en el primer trimestre de 2026, un alza del 10.4 por ciento interanual.
- México subió del lugar 25 al 19 en el Índice de Confianza de IED 2026 de Kearney, hoy 5º entre los mercados emergentes, impulsado por el nearshoring.
- La IED sigue concentrándose en el Bajío, Monterrey, Saltillo y Guadalajara, por lo que la selección de sitio define el retorno más que la tendencia en sí.
- La revisión del T-MEC que inició el 1 de julio es un proceso de varias rondas, no un veredicto único, así que conviene construir flexibilidad de estructura y de cadena de suministro ahora en lugar de esperar a la certidumbre.
El nearshoring a México ya no es un pronóstico. Es un cambio medible y observable en la forma en que se están reestructurando las cadenas de suministro norteamericanas. México cerró 2025 con una cifra récord de 40.9 mil millones de dólares en inversión extranjera directa, un alza del 10.8 por ciento frente a 2024 y el quinto año consecutivo de récord. Aproximadamente el cuarenta por ciento de la nueva IED manufacturera sigue impulsada por estrategias de nearshoring y friendshoring, conforme las empresas trasladan producción más cerca de los mercados finales norteamericanos y lejos de cadenas de suministro geopolíticamente expuestas.
El impulso se trasladó a 2026 con fuerza. México captó una cifra récord de 23.6 mil millones de dólares en IED tan solo en el primer trimestre, el primer trimestre más alto registrado y un alza del 10.4 por ciento interanual, con la reinversión de utilidades concentrando la mayor parte de la cifra. El ánimo de los inversionistas ha seguido a los flujos: México subió del lugar 25 al 19 en el Índice de Confianza de IED 2026 de Kearney, avanzó seis posiciones y quedó 5º entre los mercados emergentes. Pero el panorama también se ha vuelto más complejo. Lo que sigue es una evaluación objetiva de qué ha cambiado, qué no, y qué significa para las empresas que consideran México como base estratégica.
¿Cómo se ve el panorama macro?
México es ahora el principal socio comercial de Estados Unidos, una posición que mantiene desde 2023. El comercio bilateral entre ambos países alcanzó un récord de 872.8 mil millones de dólares en 2025, el mayor volumen anual de comercio que Estados Unidos ha registrado con cualquier nación. El comercio bilateral Canadá-México, aunque menor en términos absolutos, ha crecido a tasas de doble dígito conforme las empresas canadienses buscan alternativas a la exposición directa al mercado estadounidense.
Los motores de este cambio son estructurales, no cíclicos. Los aranceles de Estados Unidos sobre bienes chinos, ahora superpuestos a través de las autoridades de la Sección 301, Sección 122 y Sección 232, han vuelto económicamente inviables las cadenas de suministro directas desde China para un número creciente de categorías de producto. Mientras tanto, el T-MEC ha creado una zona de comercio preferencial que recompensa a las empresas con presencia productiva en Norteamérica.
¿Qué ha cambiado?
El entorno arancelario es más severo. Los aranceles de la Sección 122 del 10% aplican a bienes no conformes con el T-MEC que ingresan a Estados Unidos. El acero y el aluminio enfrentan aranceles del 50% bajo la Sección 232. Estas no son medidas temporales, representan una represiación estructural del comercio transfronterizo para empresas que no han optimizado sus cadenas de suministro.
La IED se concentra en corredores específicos. La región del Bajío, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, San Luis Potosí, sigue absorbiendo la mayor parte de la inversión manufacturera. Monterrey y Saltillo mantienen su dominio en automotriz e industria pesada. Guadalajara crece como polo de electrónica y tecnología. La nueva inversión no se distribuye de manera uniforme en el país, y la selección de ubicación importa enormemente.
La revisión del T-MEC se acerca. A partir del 1 de julio, los tres países firmantes revisarán el acuerdo y decidirán si lo extienden por dieciséis años o activan la cláusula de extinción. Esta revisión introduce una incertidumbre genuina, no sobre el valor del acuerdo, sino sobre su durabilidad política.
¿Qué no ha cambiado?
La ventaja de costos laborales de México sigue siendo significativa. Los salarios manufactureros promedio en México siguen siendo aproximadamente un quinto de los niveles estadounidenses y un tercio de los canadienses. Para manufactura intensiva en mano de obra, este diferencial por sí solo puede justificar la relocalización.
La complejidad regulatoria no se ha simplificado. El entorno regulatorio de México, que abarca aduanas, fiscal, laboral, ambiental y requisitos sectoriales específicos, sigue siendo desafiante para los entrantes extranjeros que intentan navegarlo sin asesoría local. Las empresas que tienen éxito son las que invierten en entender el sistema antes de operar dentro de él.
Las preocupaciones de seguridad persisten en regiones específicas. Esta es una realidad que debe abordarse directamente, no descartarse. Ciertos estados presentan riesgos operativos que afectan la selección de sitio, las rutas logísticas y la seguridad del personal. Una estrategia de nearshoring responsable contempla estos factores en lugar de ignorarlos.
¿Qué sectores impulsan la ola?
Los sectores que impulsan la ola de nearshoring no son nuevos, pero la intensidad ha aumentado.
Automotriz sigue siendo el ancla, con México produciendo más de cuatro millones de vehículos anualmente y funcionando como un nodo crítico en la cadena de suministro norteamericana. Aeroespacial continúa creciendo, con más de cuatrocientas empresas operando ahora en México. Electrónica se expande rápidamente, particularmente en Guadalajara y la región fronteriza norte. Alimentos y bebidas está emergiendo como categoría de nearshoring conforme empresas canadienses y estadounidenses buscan abastecerse más cerca de los mercados finales. Minerales críticos es un sector en etapa temprana pero estratégicamente significativo, impulsado por la transición energética y la necesidad de capacidad de procesamiento fuera de China.
¿Cuál es el riesgo que más importa?
El factor de riesgo más significativo para el nearshoring en 2026 es la incertidumbre del T-MEC. Si el acuerdo se extiende, las empresas que han posicionado producción en México disfrutarán de dieciséis años más de acceso preferencial a un mercado de casi quinientos millones de consumidores. Si se activa la cláusula de extinción, el cálculo cambia, no de inmediato, pero sí en un horizonte de diez años que afectará cada decisión de inversión a largo plazo.
Las empresas que esperan certidumbre antes de actuar descubrirán que la certidumbre llega demasiado tarde para asegurar los mejores sitios, los mejores socios y las mejores condiciones. Las empresas que se posicionen ahora, con plena conciencia de los riesgos, serán las que ganen contratos en 2027 y 2028.
Nearshoring como estrategia, no como tendencia
La diferencia entre nearshoring como tendencia y nearshoring como estrategia es la calidad del trabajo realizado antes de comprometer el primer dólar. Una tendencia es reactiva, impulsada por titulares y presión de pares. Una estrategia es deliberada, impulsada por datos comerciales, modelaje arancelario, mapeo regulatorio e inteligencia en terreno.
Trabajamos con empresas canadienses y mexicanas que tratan el nearshoring como una decisión estratégica, no como una moda. Si está evaluando el nearshoring y quiere pasar de la intuición a la inteligencia, estamos listos para esa conversación.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta inversión extranjera directa atrajo México en 2026?
México registró una cifra histórica de 23.6 mil millones de dólares en inversión extranjera directa durante el primer trimestre de 2026, el total trimestral más alto jamás registrado y un alza del 10.4 por ciento frente al mismo periodo de 2025. La reinversión de utilidades concentró la mayor parte de la cifra.
¿En qué lugar aparece México en el Índice de Confianza de IED 2026 de Kearney?
México subió del lugar 25 al 19 en el Índice de Confianza de IED 2026 de Kearney, avanzó seis posiciones y quedó 5º entre los mercados emergentes. Estados Unidos y Canadá ocuparon el primero y segundo lugar, manteniendo a los tres socios del T-MEC cerca de la cima.
¿Sigue valiendo la pena el nearshoring a México en 2026?
Sí. La IED récord del primer trimestre, una mejor posición de confianza y una ventaja de costo laboral sólida siguen favoreciendo a México. Los factores decisivos son la elección del corredor, el abastecimiento conforme al T-MEC y la estructura corporativa, no si el cambio hacia el nearshoring es real.
¿La revisión del T-MEC genera riesgo para las empresas que entran a México en 2026?
La revisión introduce incertidumbre sobre la durabilidad política del acuerdo, no sobre su valor. Como se desarrolla en varias rondas a lo largo del tiempo, las empresas que mantienen estructuras corporativas flexibles y cadenas de suministro documentadas pueden posicionarse ahora y ajustarse conforme cada ronda aclara las reglas.

Robert Katona es el fundador de Calder & Vale, una firma de asesoría transfronteriza que trabaja en toda Norteamérica. Asesora a operadores, inversionistas e instituciones en entrada al mercado, selección de socios y estrategia de crecimiento en toda la región.
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